Echando a andar raices

Hay muchos tipos de raices, las aereas, las que nos permiten asentarnos, las que nos echan a volar, y en eso he estado, al pendiente de todas ellas.

Tengo unas plantas que estoy reproduciendo, y reviso que produzcan raices para poderles dar un pedazo de tierra, tengo algunas semillas germinando, en la espera de que hagan crecer sus cimientos para que crezcan grandes, para que den vida y me den sus frutos, esta es una relación ganar-ganar, yo disfruto cuidandolas y viéndolas crecer, ellas hacen lo que les toca de acuerdo a lo que yo haya logrado comprenderlas…

Además dió la casualidad de que estoy cuidando unas plantas con raices aereas… son del viento, son un poco como los seres humanos, necesitamos raices, necesitamos entender quienes somos y de donde venimos para poder crecer y volar.

Y yo tengo un relajo con mis raices, no, no con la familia, esa está bien y es amada, hace mucho que limé asperezas con esas raices, me refiero a mi carrera profesional, la amo, pero… ¿hasta donde es bueno asentarse ahí? ¿cuando es momento de moverse? ¿me quiero mover?

En este camino he aprendido que no soy estática y creo que todo lo que podamos aprender nos ayuda para hacernos unos seres humanos más integros, más cultos, más enteros y completos, creo que no sé muy bien que palabra utilizar aquí… en esto viene un poco la eterna pregunta de ‘¿quien soy? ¿qué cuernos hago aquí?’

Al final creo que no es cuestión de si moverse o no, es cuestión de ¿Qué más puedo agregar a esto? ¿Qué puedo ponerle?

no lo sé de cierto, lo supongo…

Ser

Esto del ser es complicado, muchas veces dije /soy diseñadora/ pero no es eso lo que soy, ahora he dicho: soy maceto-huertera, soy poeta, soy diseñadora, soy scd’er, soy… soy…

Y en esto de la autodefinición las etiquetas nos ayudan a definirnos, pero no son la totalidad, ¿qué soy? sigo con la misma pregunta que cuándo tenía 12 años…

¿Quién soy?

¿Tú sabes quien eres?

.

¿Cómo se llama?

Pues eso, que le hacen falta palabras a nuestro idioma.

Hoy una amiga muy querida de mi grupo de crazy cat ladies, nos contaba que su mejor amigo gatuno ha partido hacía el arcoiris, sospechamos de envenenamiento por parte de alguno de sus vecinos, mi amiga está inconsolable.

Y entonces me quedé pensando ¿Cómo se le llama a quien ha perdido a un hermano/amigo del alma? existen los huerfanos y los viudos, pero ¿cuándo se pierde a alguien que comparte mucho más allá del lazo consanguíneo, como se llama?

Del instinto

Hace años, algún amigo (de esos inteligentes) me decía: ‘Confía en tu instinto’. A partir de ahí me dio por fijarme en la cantidad de veces que no le hacía caso al instinto y me salía todo al revés, o esas veces que sigues ‘el llamado de la comadreja’ y a pesar de que sabes que estás haciendo algo que va a resultar contraproducente… lo sigues haciendo (si, como esa vez que llené de más la taza de té y pensé: ‘se me va a tirar’ y ¿Qué crees? camino al escritorio derramé una buena parte de la taza).

En el asunto de confiar en el instinto me inventé una teoría que seguramente alguien con estudios académicos en el asunto ya escribió. Resulta que según mis divagaciones, eso del instinto es nada más y nada menos que un ‘destello’ del inconsciente que nos recuerda que o bien, ya estuvimos en una situación parecida, o con una persona con características físicas parecidas o detalles del carácter (ese ‘algo’ que no sabemos definir) y el instinto está gritándo: ¡¡Aguaaaas!! Ya estuviste aquí, ¡Huye! ¡Huye!. Al final uno disfruta del empantanamiento =P

Y luego están las personas que las ves y dices: ‘no me cae bien, no sé por qué, no me cae’. ¿Y qué sería lo óptimo? ¿alejarse? ¿seguir al instinto? ¿perderse de una posible amistad? ¿demostrarle al instinto que estaba equivocado?