¿Qué onda con las ladies y gentlemen?

En estos ultimos tiempos, a cada rato, aparecen vídeos de gente comentiendo actos nefastos y prepotentes, a los que, para no dejar el asunto de la ironía, se les ha denominado “ladies” y “gentlemen”

Entiendo la razón de esto, es normal, necesitamos denunciar estos actos que nos hacen sentir impotentes ante la prepotencia de gente sin educación y que creen que el resto de los humanos sólo somos sus herramientas para que ellos puedan seguir siendo… ellos.

El punto es que he estado viendo demasiados ‘ejemplos’ estuvo la ñora que era diputada y se gritoneó a una chica de una aerolínea, el tipo empresario que golpeó a una persona por una tontera, la niña alcoholica fresa que chocó y reclamaba que la detuvieran (de estas ha habido varias) y mmmmh…

¿Qué hemos logrado exponiendo a estas personas?

Desde mi punto de vista, nada, alguien publica el vídeo, de pronto un montón de gente /a través de redes sociales/ decide montarse en su tarima de juez y empiezan a insultar a la persona del vídeo, con una superioridad moral que a ratos, me asusta ¿en serio tú nunca has manejado con unas copitas de más? ¿en serio tu nunca has sido prepotente con alguien?

Vuelvo a preguntar

¿De qué sirve exponer a estas personas?

¿Para sentirnos superiores? Me parece que esta es la única respuesta, nunca he leído a nadie haciendo un trabajo de introspección acerca del suceso, nunca he visto a nadie haciendo un análisis de lo que llevó a esa persona a hacer lo que esta haciendo, tampoco he visto que alguien decida entender y ponerse en los zapatos del otro. Y aun mejor… ¿Y si alguno de estos casos es tendencioso? ¿Y si esta persona estaba pasando un mal día? ¿Y si…

Nunca sabes lo que está viviendo el otro, no supongas, las guerras mundiales están basadas en supuestos y vé donde terminó todo.

¡Qué coman pasteles!

Hoy en la mañana me encontré un titular que decía que una persona había muerto de frío anoche aquí en Guadalajara, no leí la nota pero me impactó terriblemente y me hizo sentir agradecida por todo lo que tengo, yo nunca he tenido ese nivel de frío ni de hambre, nunca me he quedado sin un techo sobre mi cabeza y una cobija sobre mi cuerpo, me sentí profundamente agradecida por todos los que han trabajando para que yo sea tan bendecida.

Incluso ahora, si bien no tengo una situación desahogada, tengo todo para no morir de frío en la calle.

Y estaba en esa reflexión cuando me acordé de un tuit que leí ayer de alguien que decía que para qué nos quejábamos del frío, que mejor compráramos suéteres, quiero creer que en el imaginario de esta persona, si estás en twitter quejándote del frío es porque tienes el resto de tus necesidades cubiertas y se refería sólo a los que se quejaban en redes sociales; pero un momento me sonó a un: ‘¿Tienen hambre? ¡Pues que coman pasteles!’.

Y es este pensar que todos viven en las condiciones en las que tu vives, el no ver lo privilegiados que somos, el ser tan ‘YO’ lo que es super peligroso, por eso para algunas culturas todas las mujeres tienen que ir cubiertas, porque ‘me ofende a mi’ soy yo, los demás no importan; ‘me ofende que no te haya gustado Star Wars’, me ofende que tengas hijos y quieras dedicarte a tu casa, me ofende que decidas que es más importante tu desarrollo profesional que una familia, me ofende que te sientas enfermo y no quieras salir conmigo, me ofende… me ofende… yo, yo YO.

Y al final no queremos ver que otros existen en circunstancias distintas, que todos somos diferentes, que tenemos otras historias y que podemos ayudar a los que tienen historias más complejas que las nuestras.

Vecinos

Ayer salí a caminar por aquí por mi casa, un poco para que me diera el sol porque estoy haciendo un experimento personal y otro poco porque se nos ha hecho hábito salir la mañana de año nuevo a caminar y ver las calles solas.

En el camino conocí a dos personas, vecinas mias que viven a unas calles de donde yo vivo.

La primera fue a causa de un gato ¿Qué más podría ser? Había un gatito en un jardín y empecé a hablarle, salió la señora y me dijo que le estaba buscando casa, que ya le habían ido a dejar gatos otras veces y que no entendía como es que la gente pudiera hacer ese tipo de cosas, estuvimos platicando y resulta que es una Crazy Cat Lady en toda regla, por supuesto tuvimos mucho de que platicar, pero entre todo lo que dijimos, esta señora hizo un comentario que hizo eco en mi: ‘Tratamos a los animalitos peor que basura, a la basura la recogemos, a los animalitos los dejamos tirados como si no importaran’ me dió tristeza, aunque por otro lado me dió gusto ver el amor que le tiene a sus gatos a pesar de su corazón agridulce.

La otra señora venía llegando de misa, íbamos pasando frente a su casa y la detuve para preguntarle por un árbol que tiene afuera (¿Qué otra cosa podría haber sido?), nos quedamos platicando, le dije que hiciera negocio con su arbolito, me dijo que no, que dios se lo había dado por algo, que era de la gente y para la gente, incluso, había plantado otro para que hubiera más de donde agarrar, resulta que este árbol tiene algo de antibiótico y medicinal (la hojita sabe a infiernos) y muchos van a cortar de ahí. Le pedí semillitas cuando diera, me dijo que si, que en primavera brotaba… tengo que ir a visitarla seguido ñ_ñ

Vivo rodeada de bendiciones, de gente linda y a veces por costumbre o notoriedad, me fijo sólo en los nefastos… ¿será que la bondad es más silenciosa? ¿menos aparatosa que la violencia o el nihilismo?…

La vida y las rutinas

La vida está hecha de rutinas, nos gustan, nos hacen sentir cómodos, los hombres somos así, seres de rutinas, por ejemplo una rutina que tengo es, en las noches antes de dormir, empiezo a apagar aparatos eléctricos, luego pongo comida y agua nueva a los gatos, reviso que la tortuga esté bien, acomodo los sillones, guardo lo que esté fuera de lugar, como una cucharadita de miel, cepillo mis dientes, tomo un cuartito de vaso de agua y a dormir. Es mi rutina y me encanta, me pone en mood soñoliento.

Otra rutina que me hace muy feliz es que después de comer, por lo general duermo una pequeña siesta, así que termino de comer, recojo la mesa, limpio cocina, cepillo mis dientes y a la cama, mi gata sabe lo que pasa, porque esa rutina le ha enseñado que, después de todo esto voy a dormir y ella va y se acurruca junto a mi, ese momento me encanta, es de las dos y nos cuidamos, después al despertar la tapo con el edredón y la abrazo a través de él, le hago cariñitos y ella empieza a ronronear, y yo amo ese instante, amo que le guste eso, me gusta pensar que ella disfruta y espera esos momentos.

Mis plantas son seres de rutinas también y cada año, por estas fechas empiezan su periodo de hibernación, entran en descanso y dejan de trabajar tanto, a mi también me empiezan a entrar ganas de descansar y dormir un poco más…

Me gustan mis rutinas

Ultimas veces

Mi suegra fue a su ciudad natal hace unos meses, iba con sentimientos encontrados, porque dice que está vieja (lleva cuarenta años diciéndolo) y va a ser la última vez que vea su pueblo.

Supe de alguien que está haciendo su tour de despedida, esta persona anda en los ochentaytantos y viajó al centro del país, donde vivió muchos años y está visitando a todos sus cuates de allá y básicamente se está despidiendo.

Lo cierto es que no sabemos cuales son nuestras últimas veces, no tenemos ni idea, hay muchas cosas que no vamos a volver a hacer y no precisamente porque vayamos a morir, sólo que fue nuestra última vez y entonces pienso en mis últimas veces que no sé si sean ultimas veces, pero de momento lo parecen, el último pastel que me comí… en ese momento no sabía que era el último ¿lo habría disfrutado más de haberlo sabido? ¿habría cambiado en algo mi percepción? ¿habría puesto mas atención a las texturas, a los sabores? quizás si.

Y entonces, si no sabemos cuales son las ultimas veces que vamos a vivir en este planeta ¿por qué no ponemos toda nuestra atención a todas las situaciones que vamos enfrentando? Quizá la próxima vez que vea a mis amigos tendrán toda mi atención y los abrazaré como si fuera la última vez que los vea, porque ¿la verdad? no sé si los voy a volver a tener tan cerca.

No es cuestión de ser trágicos y lo reitero, es sólo que hay tantas variables en el mundo que todo puede salir mal, puedo pelearme con mis amigos, se pueden mudar al otro lado del mundo, puedo mudarme al otro lado del mundo, la cantidad de variables es infinita, así que el hecho de reunirnos es una maravilla ¿No crees?

Nadie queremos pagar…

Hace meses que tomo un curso de herbolaria, hemos aprendido a hacer un montón de cosas y me está sirviendo mucho para resolver varios problemas de salud, lo cierto es que yo tenía una imagen muy, muy distinta de ese mundo y está siendo super interesante, por un lado para quitarme telarañas mentales y por otro lado, para encontrar la salud de una mejor forma.

Pero no vine a contar eso, no esta vez (después subo fotos y cosas de lo que he estado haciendo, yujuuu!)

Caso 1. Resulta que platicando con mi maestra me comentaba que alguien le había dicho que le parecía que estaba volviendo una mercancía el conocimiento de herbolaria que ella tenía, que no le parecía justo y que iba a dejar de ir, ella no me lo comentó quejándose, sino más bien para ver qué pensaba yo, para saber si pensaba lo mismo o no.

Caso 2. El otro día me buscó un cliente de hace muchos años, uno de mis primeros clientes como freelancer, trabajamos juntos una temporada (poco más de un año) y me preguntó que si estaba disponible para trabajar de nuevo, yo encantada, trabajé muy agusto con él y claro que podía volver a su proyecto; después de 6 años de no trabajar juntos, pues hice lo que siempre hago: armé una cotización y se la envié, le dije que muchas gracias por acordarse de mi y que había trabajado muy agusto con él, pura cosa cierta; días después veo correo suyo y lo abrí y -palabras más, palabras menos- me preguntaba que ¿por qué el aumento de precio? que si era el mismo trabajo no veía el caso a un aumento de precio, que así no podía trabajar, que muchas gracias pero que no. Yo solo le respondí: porque han pasado 6 años y a mi me ha subido el costo de todos mis insumos, mis proveedores habían subido costos y que pues… me gustaba comer de vez en vez.

Estos dos casos sucedieron el mismo día y me dejaron con una sensación rara ¿Por qué está mal cobrar por lo que sabes? ¿Por qué juzgan? Tanto mi maestra como yo hemos estudiado mucho, mucho para saber lo que sabemos, hemos pasado horas leyendo, practicando, trabajando, etc. para llegar a este punto ¿por qué está mal querer cobrar por nuestro saber? Date cuenta que te estamos entregando el cúmulo de nuestra experiencia ¿Por qué?

Seguro mi cliente no le regatea a su agente de viajes, seguro este chico no le regatea al proveedor de telefonía celular. Mi trabajo le iba a traer más dinero a mi cliente. El trabajo de mi maestra le iba a traer -quizá- trabajo a este chico.

¿Por qué no valoramos la experiencia ajena?

Y pasa en todas las profesiones, he visto abogados, dentistas, médicos, veterinarios, etc. quejándose de lo mismo. ¿Por qué nos cuesta tanto pagar por un servicio? ¿Por qué odiamos que alguien saque ventaja de su experiencia y la ponga a nuestro servicio a cambio de un precio?

¿Así funciona el capitalismo, no?

Lo peor es que muchas veces, el que se queja, es el más pro-capitalismo.

Uff… no sé.