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Matemos todos a Constance

Era una noche oscura y tormentosa.

¿Es ésa una manera de atrapar al lector?

Bueno, era entonces una noche tormentosa con una lluvia oscura que calaba hasta los huesos en Venice, California,  y los relámpagos hacían añicos el cielo. Llovía desde la puesta del sol y todo indicaba que llovería hasta el amanecer. Ninguna criatura se movía bajo ese diluvio. Las persianas de las casas estaban bajas, tapando luces trémulas donde las aves noctámbulas velaban noticias malas o peores. Lo único que se movía bajo aquella catarata, hasta diez kilómetros al sur y diez kilómetros al norte, era la Muerte. Y alguien que corría a toda prisa escapando de la Muerte.

¿Qué hacen leyendo todavía? deberían ir en camino de esta maravillosa novela negra de Ray Bradbury, publicada en 2004.

No voy a decir más, cualquier cosa es spoiler, pero eso sí, vengan cuando la terminen, que se me queman las habas por comentarla.

2 Responses to “Matemos todos a Constance”

  1. Erk Lazer says:

    Habas?

  2. Sandy Gallia says:

    Las habas son unas legumbres como de 2cm. que cuando están frescas son verdes y cuando son secas son amarillas, y las mamás hacen una sopa asquerosa con ellas, si algún día soy mamá, se activará un gen recesivo que me haga hacer sopa de habas =S

    ‘Se me queman las habas’ es una frase que viene de cuando cocinaban las habas en ollas de barro y tardaban eternidades; entonces, cuando dices eso es porque esperas con ansias que algo suceda. 

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